Buenas tardes a todos:
De mi clase de ayer de filosofía (Tales y Anaximandro, apasionantes...) me llamó la atención una frase que usó mi profesora "todas las personas desean ser felices, lo único que cambia es la forma de conseguirlo".
Yo soy de los que piensan que la alegría está en las pequeñas cosas, y la felicidad es una secuencia de estas pequeñas cosas.
La felicidad está en que te digan que puedes salir una hora antes de clase, o que puedas entrar más tarde; en un abrazo inesperado; en un examen que has hecho bien.
Está en algunos mensajes de whatsapp como "no sé que haría sin ti" o "eres genial", está en una tarde de risas con tus amigos, está en una comida familiar, aunque tus tíos estén discutiendo.
Está cuando te quedas solo en casa y te pones a cantar lo más fuerte que puedas, leyendo un buen libro, en un partido de tenis o cuando tu equipo favorito te da una alegría.
Está en los reencuentros con gente que hace mucho que no ves, en dar un paseo, ver una peli buena o una serie.
Está cuando estás escuchando tu canción favorita, cuando hablas con esas personas especiales, cuando te viene un tema bueno para escribir, cuando te cuentan un chiste y cuando juegas a las cartas con tu familia.
Lo que me he dado cuenta escribiendo esto es que la mayor parte de las cosas que hago están en esta lista, es decir, soy feliz, ¿qué más le puedo pedir a la vida?
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
miércoles, 25 de septiembre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
Buenas noches a todos:
¿Os pasado alguna vez que estáis escuchando una canción y, de repente, te pones a llorar? A mí me ha pasado hace 5 minutos.
Una cosa que he aprendido a lo largo de mi vida es que está bien, de vez en cuando, llorar sin motivo alguno. Creo que el motivo de esas lágrimas es que cuando tenían que haber salido no salieron.
Los sentimientos son muy caprichosos, salen cuando quieren y no suele ser el momento más oportuno. Más aún en nuestra edad, con las hormonas revolucionadas. Creo que esto pasa porque nos cuesta asimilar las cosas que suceden a nuestro alrededor, este proceso de asimilación puede durar horas, días o incluso un año, que creo que es lo que me está pasando ahora.
Gracias por leer mis reflexiones de las 0:00.
Un beso,
Quique
¿Os pasado alguna vez que estáis escuchando una canción y, de repente, te pones a llorar? A mí me ha pasado hace 5 minutos.
Una cosa que he aprendido a lo largo de mi vida es que está bien, de vez en cuando, llorar sin motivo alguno. Creo que el motivo de esas lágrimas es que cuando tenían que haber salido no salieron.
Los sentimientos son muy caprichosos, salen cuando quieren y no suele ser el momento más oportuno. Más aún en nuestra edad, con las hormonas revolucionadas. Creo que esto pasa porque nos cuesta asimilar las cosas que suceden a nuestro alrededor, este proceso de asimilación puede durar horas, días o incluso un año, que creo que es lo que me está pasando ahora.
Gracias por leer mis reflexiones de las 0:00.
Un beso,
Quique
Buenas tardes a todos:
Lo primero de todo quería decir que la idea de este texto se me ocurrió al leer otro de una amiga sobre esto, que además fue la que me animó a hacerme este blog. Creo que no me he copiado nada, si lo he hecho, lo siento, no era mi intención.
Tengo 16 años, no sé si son muchos o pocos, no sé si considerarme niño, adolescente o adulto, cada día nos hacemos mayores, pero, ¿qué es eso de hacerse mayor?
Supongo que hacerse mayor es interesarte por la política, o que las medidas que toman te afecten, o volverte un experto de donde van las líneas de autobús, o que pienses cada vez menos en ti y más en los demás.
Que tengas a gente por la que darías la vida por ellos, que tengas conversaciones profundas por whatsapp (digo profundas de verdad) y darte cuenta que la gente cambia, normalmente para mal, al cumplir los 13 años.
Intentar no caer siempre en los errores que ya has cometido, pero vuelves a tropezar con la misma piedra, intentar tratar bien a la gente "de verdad", empezar a hacer planes para tu futuro o empezar a oír mil veces la palabra "selectividad".
Supongo que también es que la gente te empieza a tratar como a un adulto, que te pregunten cuando vas a la piscina si ya eres adulto o darte cuenta de que la edad poco importa en la madurez de las personas.
Supongo que hacerse mayor también es acostumbrarse a los cambios y que las cosas no son siempre tan bonitas como te las pintaban de pequeño, también es que las estanterías de tu cuarto se vacíen de peluches y se llenen de libros, que hagas una lista de cosas de hacer antes de morir y darte cuenta que la muerte es real y nos afecta a todos.
También es darte cuenta que llorar de vez en cuando es terapéutico y que no hay nada mejor en este mundo que un buen abrazo de tus padres o de un buen amigo.
Todo esto más otras muchas cosas significa hacerse mayor, o por lo menos así lo veo yo. Yo la verdad es que no quiero hacerme mayor, pero me va a tocar hacerlo, me tocará entrar en otra nueva fase de la vida, esa en la que te tienes que ganar la vida por ti mismo. Suena un poco fuerte decirlo así, pero es así, tampoco pasa nada, porque estoy convencido de que siempre voy a tener a gente apoyándome
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
Lo primero de todo quería decir que la idea de este texto se me ocurrió al leer otro de una amiga sobre esto, que además fue la que me animó a hacerme este blog. Creo que no me he copiado nada, si lo he hecho, lo siento, no era mi intención.
Tengo 16 años, no sé si son muchos o pocos, no sé si considerarme niño, adolescente o adulto, cada día nos hacemos mayores, pero, ¿qué es eso de hacerse mayor?
Supongo que hacerse mayor es interesarte por la política, o que las medidas que toman te afecten, o volverte un experto de donde van las líneas de autobús, o que pienses cada vez menos en ti y más en los demás.
Que tengas a gente por la que darías la vida por ellos, que tengas conversaciones profundas por whatsapp (digo profundas de verdad) y darte cuenta que la gente cambia, normalmente para mal, al cumplir los 13 años.
Intentar no caer siempre en los errores que ya has cometido, pero vuelves a tropezar con la misma piedra, intentar tratar bien a la gente "de verdad", empezar a hacer planes para tu futuro o empezar a oír mil veces la palabra "selectividad".
Supongo que también es que la gente te empieza a tratar como a un adulto, que te pregunten cuando vas a la piscina si ya eres adulto o darte cuenta de que la edad poco importa en la madurez de las personas.
Supongo que hacerse mayor también es acostumbrarse a los cambios y que las cosas no son siempre tan bonitas como te las pintaban de pequeño, también es que las estanterías de tu cuarto se vacíen de peluches y se llenen de libros, que hagas una lista de cosas de hacer antes de morir y darte cuenta que la muerte es real y nos afecta a todos.
También es darte cuenta que llorar de vez en cuando es terapéutico y que no hay nada mejor en este mundo que un buen abrazo de tus padres o de un buen amigo.
Todo esto más otras muchas cosas significa hacerse mayor, o por lo menos así lo veo yo. Yo la verdad es que no quiero hacerme mayor, pero me va a tocar hacerlo, me tocará entrar en otra nueva fase de la vida, esa en la que te tienes que ganar la vida por ti mismo. Suena un poco fuerte decirlo así, pero es así, tampoco pasa nada, porque estoy convencido de que siempre voy a tener a gente apoyándome
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
jueves, 12 de septiembre de 2013
Buenos días a todos:
¿Cómo te imaginas que será tu vida cuando tengas 40 años?
Existe un modelo idealizado de como quieres que sea tu vida basado en las películas americanas. En todas aparece un hombre (trajeado, por supuesto) que vuelve de trabajar a su casa (medio mansión). ¡Qué gracioso!, en las pelis americanas todos viven en casas con jardín y todo, aunque sean el país con más rascacielos del mundo.Volviendo al tema, la mujer siempre espera a su marido con una limonada (casera, por supuesto), mientras los hijos reciben al padre con un abrazo.
Esta escena que seguro que todos habéis visto alguna vez seguro que se parece al modelo ideal de vida de muchos de vosotros. Yo me imagino en los 40 con una mujer, un hijo (solo quiero tener uno, como yo), trabajo estable (probablemente lo más difícil de lo que estoy diciendo) con un sueldo que me permita vivir bien.
Este modelo idealizado hace que dependamos demasiado de que todo salga bien, no puede salir nada mal, sino, puede que no seamos felices si la limonada que te dan no es casera.
A lo que quería dar a parar con esta entrada es que hay que conformarse con lo que tienes y ser feliz con ello, no depender de algo que no puedes controlar para ser feliz, que, en definitiva es lo que quiero ser cuando tenga 40, 20 o 100, simple y llanamente feliz.
Muchas gracias por leerme.
Un abrazo,
Quique
¿Cómo te imaginas que será tu vida cuando tengas 40 años?
Existe un modelo idealizado de como quieres que sea tu vida basado en las películas americanas. En todas aparece un hombre (trajeado, por supuesto) que vuelve de trabajar a su casa (medio mansión). ¡Qué gracioso!, en las pelis americanas todos viven en casas con jardín y todo, aunque sean el país con más rascacielos del mundo.Volviendo al tema, la mujer siempre espera a su marido con una limonada (casera, por supuesto), mientras los hijos reciben al padre con un abrazo.
Esta escena que seguro que todos habéis visto alguna vez seguro que se parece al modelo ideal de vida de muchos de vosotros. Yo me imagino en los 40 con una mujer, un hijo (solo quiero tener uno, como yo), trabajo estable (probablemente lo más difícil de lo que estoy diciendo) con un sueldo que me permita vivir bien.
Este modelo idealizado hace que dependamos demasiado de que todo salga bien, no puede salir nada mal, sino, puede que no seamos felices si la limonada que te dan no es casera.
A lo que quería dar a parar con esta entrada es que hay que conformarse con lo que tienes y ser feliz con ello, no depender de algo que no puedes controlar para ser feliz, que, en definitiva es lo que quiero ser cuando tenga 40, 20 o 100, simple y llanamente feliz.
Muchas gracias por leerme.
Un abrazo,
Quique
martes, 10 de septiembre de 2013
Hola a todos:
Esta tarde os quiero hablar de las personas a las que admiro.
Seguro que muchos pensáis que os voy a hablar de mis deportistas favoritos, podría hacerlo, pero os quiero hablar de otro tipo de personas.
Admiro a esos conductores de autobús que cogen a las personas que llegan tarde a la parada, a esos padres/madres que trabajan de sol a sol y aún tienen ganas de contarle a sus hijos un cuento, esas personas que llevan una sonrisa los lunes por la mañana y esos que intentan animarte siempre, aunque sean ellos los que necesitan ayuda.
También admiro a mi abuela por ser tan buena persona (a veces demasiado), a esas personas que dan abrazos casi por cualquier cosa, a esos grupos de música que componen sobre lo que quieren y a esas personas que siempre están sonriendo.
Admiro a esas personas que ayudan a los ciegos a cruzar la calle, a los que tienen una risa contagiosa, a los que ceden su asiento en el bus y a mi madre por parecerse tanto a su madre.
Admiro a mi tía por aguantar a sus suegros, a los que son diferentes y se sienten orgullosos de ello, a los que suelen tener buen humor, aunque tengamos examen en 5 minutos, a aquel que te pregunta siempre qué tal te ha ido el examen y a mi padre, porque me ha enseñado que tengo que ser yo mismo.
Para todos ellos va dedicado este artículo. Muchas gracias.
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
Esta tarde os quiero hablar de las personas a las que admiro.
Seguro que muchos pensáis que os voy a hablar de mis deportistas favoritos, podría hacerlo, pero os quiero hablar de otro tipo de personas.
Admiro a esos conductores de autobús que cogen a las personas que llegan tarde a la parada, a esos padres/madres que trabajan de sol a sol y aún tienen ganas de contarle a sus hijos un cuento, esas personas que llevan una sonrisa los lunes por la mañana y esos que intentan animarte siempre, aunque sean ellos los que necesitan ayuda.
También admiro a mi abuela por ser tan buena persona (a veces demasiado), a esas personas que dan abrazos casi por cualquier cosa, a esos grupos de música que componen sobre lo que quieren y a esas personas que siempre están sonriendo.
Admiro a esas personas que ayudan a los ciegos a cruzar la calle, a los que tienen una risa contagiosa, a los que ceden su asiento en el bus y a mi madre por parecerse tanto a su madre.
Admiro a mi tía por aguantar a sus suegros, a los que son diferentes y se sienten orgullosos de ello, a los que suelen tener buen humor, aunque tengamos examen en 5 minutos, a aquel que te pregunta siempre qué tal te ha ido el examen y a mi padre, porque me ha enseñado que tengo que ser yo mismo.
Para todos ellos va dedicado este artículo. Muchas gracias.
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Hola y buenos días a todos otra vez:
Hoy os quería hablar un poco del chaval que os hablé ayer, ese chaval que no sabe ir en bicicleta, que hace 2 años dio el estirón y se convirtió en un monstruo, que su mayor hobby es jugar a las cartas con sus tíos, que está escuchando Coldplay y que siempre que lo escucha se le ablanda el corazón (de hecho les estoy escuchando ahora).
Ese chaval que se tiene que despertar a las 6:30 para ir al insti, que por lo único por lo que quiere tener los 18 es para tener el carnet de conducir y poder hacer quinielas, que no le gustan las faltas ortográficas, le gusta leer libros de misterio y que su libro favorito es Las ventajas de ser un marginado y que se lo ha regalado a una de sus mejores amigas.
Ese chaval que piensa que las alegrías si se comparten se multiplican y las desgracias se dividen y que siempre que recibe un cumplido por whatsapp hace una captura de pantalla para guardarlo para siempre, que recibe muchos de una persona que es la que más palabras bonitas merece del planeta. Ese chaval cuya máxima es "haz lo que quieras que te hagan a ti", si a mí me gusta que me consuelen cuando estoy triste, lo hago.
Bien, pues ese chaval era hace un año bastante distinto a ahora, lo creáis o no. Este chaval estaba aterrado de salir de esa burbuja en la que estaba desde los 3 años, los mismos amigos, los mismos profesores, las mismas clases... Hace un año la burbuja se rompió. Todo eso había acabado, ese chaval tan inseguro se tenía que transformar.
Un año después me he dado cuenta de que ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, he hecho amigos para toda la vida, he conocido personas maravillosas y hasta he afianzado más las que había hecho. Una vez leí en un libro una frase genial "Haz nuevos amigos, conserva los antiguos. Los primeros son plata, los segundos, oro". Toda la razón del mundo.
Me dado cuenta de que hay vida más allá de Cristo Rey, de mi pequeño círculo.
Se nos avecina un curso difícil, pero con la ayuda de todos seguro que lo podremos superar. Este año el apoyo y la cooperación entre todos va a ser fundamental. Pero para eso aún quedan 15 días. Hasta entonces creo que me tendréis aquí escribiendo.
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
Hoy os quería hablar un poco del chaval que os hablé ayer, ese chaval que no sabe ir en bicicleta, que hace 2 años dio el estirón y se convirtió en un monstruo, que su mayor hobby es jugar a las cartas con sus tíos, que está escuchando Coldplay y que siempre que lo escucha se le ablanda el corazón (de hecho les estoy escuchando ahora).
Ese chaval que se tiene que despertar a las 6:30 para ir al insti, que por lo único por lo que quiere tener los 18 es para tener el carnet de conducir y poder hacer quinielas, que no le gustan las faltas ortográficas, le gusta leer libros de misterio y que su libro favorito es Las ventajas de ser un marginado y que se lo ha regalado a una de sus mejores amigas.
Ese chaval que piensa que las alegrías si se comparten se multiplican y las desgracias se dividen y que siempre que recibe un cumplido por whatsapp hace una captura de pantalla para guardarlo para siempre, que recibe muchos de una persona que es la que más palabras bonitas merece del planeta. Ese chaval cuya máxima es "haz lo que quieras que te hagan a ti", si a mí me gusta que me consuelen cuando estoy triste, lo hago.
Bien, pues ese chaval era hace un año bastante distinto a ahora, lo creáis o no. Este chaval estaba aterrado de salir de esa burbuja en la que estaba desde los 3 años, los mismos amigos, los mismos profesores, las mismas clases... Hace un año la burbuja se rompió. Todo eso había acabado, ese chaval tan inseguro se tenía que transformar.
Un año después me he dado cuenta de que ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, he hecho amigos para toda la vida, he conocido personas maravillosas y hasta he afianzado más las que había hecho. Una vez leí en un libro una frase genial "Haz nuevos amigos, conserva los antiguos. Los primeros son plata, los segundos, oro". Toda la razón del mundo.
Me dado cuenta de que hay vida más allá de Cristo Rey, de mi pequeño círculo.
Se nos avecina un curso difícil, pero con la ayuda de todos seguro que lo podremos superar. Este año el apoyo y la cooperación entre todos va a ser fundamental. Pero para eso aún quedan 15 días. Hasta entonces creo que me tendréis aquí escribiendo.
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
martes, 3 de septiembre de 2013
Estimado tú (seas quien seas):
Quiero escribir un poco sobre un chavalín que no se quería quedar solo en casa hasta los 14, que se hubiera quedado en los 9 años, que hace un año estaba cagado por empezar el bachillerato, que saca muy buenas notas y que tiene pocos amigos, pero que son los mejores del mundo, que va un poco más contento a clase si el CAI o el Zaragoza le han dado una alegría el fin de semana.
Ese chaval, adicto a twitter, que le cambió la vida empezar a oír simple plan en navidad (gracias Cris), que tiene 16 años y ya se cree viejo, muy fan de todos los deportes (para desgracia de mis followers) y que os está escribiendo por culpa de Fanny que fue la que me animó y que espero que lo lea. Ese chaval soy yo.
Siempre me dice mi padre (hombre sabio) que las personas somos como somos. Antes de empezar mi aventura en el bachi me decía siempre que fuera yo mismo, y así lo hice. Gracias a ser como soy he conocido a gente maravillosa y he dejado de conocer a otra gente no tan maravillosa. Y es que todo el mundo que haya pasado un rato conmigo sabrá como soy, tímido, un poco gracioso y que intento ayudar a la gente que lo necesita.
Creo que he cambiado mucho de un año a otro, he cogido un poco de seguridad en mí mismo y he aprendido a valorar más las cosas, no es una catástrofe tener que esperar 20 min el bus siempre que tengas whatsapp con gente que te quiera hablar, al igual que no pasa nada si se te acaba la batería del móvil porque siempre hay personas dispuestas a hablar contigo.
Por ahora os dejo de dar la brasa, pero volveré.
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
Quiero escribir un poco sobre un chavalín que no se quería quedar solo en casa hasta los 14, que se hubiera quedado en los 9 años, que hace un año estaba cagado por empezar el bachillerato, que saca muy buenas notas y que tiene pocos amigos, pero que son los mejores del mundo, que va un poco más contento a clase si el CAI o el Zaragoza le han dado una alegría el fin de semana.
Ese chaval, adicto a twitter, que le cambió la vida empezar a oír simple plan en navidad (gracias Cris), que tiene 16 años y ya se cree viejo, muy fan de todos los deportes (para desgracia de mis followers) y que os está escribiendo por culpa de Fanny que fue la que me animó y que espero que lo lea. Ese chaval soy yo.
Siempre me dice mi padre (hombre sabio) que las personas somos como somos. Antes de empezar mi aventura en el bachi me decía siempre que fuera yo mismo, y así lo hice. Gracias a ser como soy he conocido a gente maravillosa y he dejado de conocer a otra gente no tan maravillosa. Y es que todo el mundo que haya pasado un rato conmigo sabrá como soy, tímido, un poco gracioso y que intento ayudar a la gente que lo necesita.
Creo que he cambiado mucho de un año a otro, he cogido un poco de seguridad en mí mismo y he aprendido a valorar más las cosas, no es una catástrofe tener que esperar 20 min el bus siempre que tengas whatsapp con gente que te quiera hablar, al igual que no pasa nada si se te acaba la batería del móvil porque siempre hay personas dispuestas a hablar contigo.
Por ahora os dejo de dar la brasa, pero volveré.
Gracias por leerme.
Un beso,
Quique
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