martes, 3 de septiembre de 2013

Estimado tú (seas quien seas):

Quiero escribir un poco sobre un chavalín que no se quería quedar solo en casa hasta los 14, que se hubiera quedado en los 9 años, que hace un año estaba cagado por empezar el bachillerato, que saca muy buenas notas y que tiene pocos amigos, pero que son los mejores del mundo, que va un poco más contento a clase si el CAI o el Zaragoza le han dado una alegría el fin de semana.

Ese chaval, adicto a twitter, que le cambió la vida empezar a oír simple plan en navidad (gracias Cris), que tiene 16 años y ya se cree viejo, muy fan de todos los deportes (para desgracia de mis followers) y que os está escribiendo por culpa de Fanny que fue la que me animó y que espero que lo lea. Ese chaval soy yo.

Siempre me dice mi padre (hombre sabio) que las personas somos como somos. Antes de empezar mi aventura en el bachi me decía siempre que fuera yo mismo, y así lo hice. Gracias a ser como soy he conocido a gente maravillosa y he dejado de conocer a otra gente no tan maravillosa. Y es que todo el mundo que haya pasado un rato conmigo sabrá como soy, tímido, un poco gracioso y que intento ayudar a la gente que lo necesita.

Creo que he cambiado mucho de un año a otro, he cogido un poco de seguridad en mí mismo y he aprendido a valorar más las cosas, no es una catástrofe tener que esperar 20 min el bus siempre que tengas whatsapp con gente que te quiera hablar, al igual que no pasa nada si se te acaba la batería del móvil porque siempre hay personas dispuestas a hablar contigo.

Por ahora os dejo de dar la brasa, pero volveré.

Gracias por leerme.

Un beso,
 
    Quique



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